Colombófilo polifacético, ha ocupado numerosos cargos directivos: fue presidente y secretario de la Federación Balear y actualmente es presidente del Comité Balear de Jueces. También ocupó cargos en la RFCE: vicepresidente, presidente del Comité Deportivo Nacional y representante de España en eventos internacionales. Tiene en su haber importantes premios tanto a nivel balear como nacional.

Se Escribanía (Porreres)
Hoy tenemos el gusto de hablar con Miquel Àngel Veny Mestre en un lugar emblemático del pueblo de Porreres, Se Escribanía, degustando unos panes con aceite muy sabrosos. Si no habéis estado, id: vale la pena, buena cocina y buen ambiente. Miquel Àngel nació en Porreres en 1981 y desde 1994 compite con palomas; ya hace más de treinta y dos años que no ha dejado ninguna temporada colombófila. Actualmente compite en tándem con su mujer, la Vero.
Es presidente del Club Colombófilo de Porreres desde 2014 y ha ocupado diferentes cargos en el mundo de la colombofilia, como presidente de la Federación Balear de Colombofilia entre 2008 y 2010, vicepresidente de la Real Federación Colombófila Española entre 2012 y 2016 y entre 2021 y 2025, y vocal de la Junta Directiva de la Federación Colombófila Internacional entre 2015 y 2017.
Ha conseguido muchos premios de carácter internacional, nacional, regional y local que le dan un lugar de importancia dentro de la colombofilia isleña. Entre tantos éxitos, es difícil hacer un resumen, pero podemos destacar el Campeonato de Europa de 2020, el Campeonato AILAC de 2022, el Campeonato Ibérico de 2016 y las 15 veces que ha sido campeón de España, destacando la Copa del Rey del año 2022.
Pero tiene claro que no solo quiere mejorar la colombofilia que practica, sino que también quiere que mejore el nivel de las Islas y que, como tales, estemos presentes en el mundo colombófilo. ¿Cómo entraste en este mundo? Soy hijo y sobrino de colombófilos; mi padre y mi tío iban de palomas cuando yo era un niño. He visto palomas y he oído hablar de palomas y de viajes desde mi niñez, y uno de los primeros recuerdos que tengo es ir a enjaular con mi padre al club, que estaba ubicado en un lugar diferente al actual.
¿Y cuándo empezaste por tu cuenta? Lo hice en la temporada de 1994 por interés propio. Mi padre y mi tío me dieron palomas y me enseñaron las cuatro cosas más importantes; a partir de ahí empecé mi camino. Dos años después, en 1996, gané el campeonato absoluto en Porreres. A partir de ahí he conseguido 9 campeonatos absolutos de Porreres, varios premios en los campeonatos insulares y regionales, y numerosos premios en carreras de velocidad, fondo y gran fondo.
Pero lo que me ha definido como deportista es ser una persona inquieta: el trato con muchos otros colombófilos, no solo dentro de las Islas, sino también fuera, en la Península (España y Portugal) y en Europa. He aprendido mucho.
He asistido a exposiciones, certámenes y charlas dentro de Europa y a varias Olimpiadas. He podido ver otros aspectos de la colombofilia que han sido una bonita escuela para mí, al poder contrastar diversos puntos de vista y diversas maneras de entenderla. Creo que todos tendrían que salir a dar una vuelta fuera, aprovechando las exposiciones y las charlas colombófilas que se hacen. Se tendría una perspectiva diferente y muy enriquecedora.
¿En lo referente a los campeonatos nacionales, qué nos podrías decir? Son mi prioridad: en primer lugar, los campeonatos nacionales, seguidos de los regionales, insulares y sociales. Esto no quiere decir que reste importancia a los campeonatos sociales e insulares, al gran fondo, a la larga distancia o a la distancia extrema, como es Sagres. Sencillamente, no son mi prioridad.
Tomo parte en estas carreras y en esta modalidad, pero no preparo específicamente mis palomas para estas grandes distancias; las preparo para distancias de entre 300 y 700 kilómetros. Aun así, respeto a todos aquellos que priorizan el gran fondo y la larga distancia por encima del resto, y pienso que estas carreras son muy importantes y necesarias en nuestro calendario.
Respecto a los campeonatos de España, a lo largo de los años, pero sobre todo en los últimos diez años, he conseguido ganar 15 campeonatos de España y un total de 43 podios (entre los tres primeros), sin contar 2026, que todavía está en curso. Entre ellos hay una Copa del Rey, en 2022, y un 3.º puesto dentro de la misma modalidad en 2024. También, ya a nivel internacional, he podido celebrar un 1.º puesto en el Campeonato de Europa, en 2020, y un 1.º As Colom en el Torneo AILAC, en Mira (Portugal), en 2022; una Paloma Olímpica en 2020 y un 1.º Ibérico en 2016.

¿A qué atribuyes estos resultados? Sin duda, a tener unos objetivos claros a corto y largo plazo, al método empleado y, sobre todo, a la constancia, sin dejar de lado que se tiene que tener un poquito de suerte. Hay que ser constante: no es trabajo de una sola temporada, sino de años de trabajo, perfeccionamiento y preparación. Por ejemplo, los prestigios se ganan cuando se hace trabajar a la paloma dos o tres años seguidos, compitiendo dentro de las mismas distancias. Gracias a esta constancia y a algún palomo extraordinario, he podido ganar varios prestigios de dos y tres años de carácter nacional.
¿Podrías explicar cómo se hace? A principio de temporada se elige un equipo de cinco palomas que, por sus características fenotípicas y genotípicas, y por el resultado obtenido en los entrenamientos y en las carreras desde la isla de Ibiza, piensas que pueden rendir bien en las distancias que pretendes disputar, tanto si son de velocidad o medio fondo como de fondo. A partir de aquí empieza el trabajo de una, dos o tres temporadas, esperando conseguir los objetivos fijados. Las palomas tomarán parte en el mismo tipo de carreras: unas concursarán en el campeonato de velocidad y medio fondo, y otras en el de fondo. Al principio son cinco las palomas que empiezan, pero son pocas las que acaban.
Durante la temporada hay tres carreras nacionales de velocidad y dos de medio fondo en las que las palomas estarán enjauladas: las cinco carreras. No todas tienen las condiciones para hacerlas, y el año siguiente repetimos la jugada con las mismas palomas; en el equipo se sustituyen las bajas que se han producido. Y al año siguiente se repite la jugada. Es una tarea dura para la paloma. Esto es constancia y disciplina, y es lo que posibilita que uno se mantenga en el podio.
Ganar un año o dos es relativamente sencillo; mantenerse durante años es lo difícil. Hay años buenos y años malos, pero un trabajo bien hecho, con unos objetivos claros a medio y largo plazo, te permite superarlo. El año pasado no fue, para mí, un buen año, pero aun así conseguí tres campeonatos nacionales y un subcampeonato. Pienso que, dentro de nuestro mundo, la constancia es la gran asignatura pendiente.
En cuanto a los prestigios, se tiene que decir que el hecho de que una o varias palomas hagan de 12 a 15 penínsulas en dos o tres años no es nada fácil, aunque sean de velocidad o medio fondo.
¿Crees que un colombófilo necesita saber el reglamento para poder ganar? Rotundamente no. No se necesita conocer todo el reglamento de cada una de las competiciones para tener buenos resultados, pero sí se tienen que saber las normas que rigen en cada uno de los campeonatos de nivel nacional o regional. Se tiene que saber que este año en el Campeonato de la Copa del Rey entran 3 carreras de velocidad (300 kilómetros, Carrasqueta en nuestro caso), 3 de yearlings (Carrasqueta), 2 de medio fondo (San Vicenç del Raspeig) y 2 de fondo (Baza). En todas ellas se designan cinco palomas y puntúan las tres primeras cronometradas.
Hay Campeonato Nacional de Velocidad, con las tres carreras de velocidad (Carrasqueta, cinco designadas de las cuales puntúan las tres primeras), y Campeonato de Yearlings, con tres carreras de velocidad (Carrasqueta; todas tienen que ser palomas del año anterior, cinco designadas de las cuales puntúan las tres primeras). También hay Campeonato Nacional de Medio Fondo, a dos carreras (San Vicenç del Raspeig, cinco designadas de las cuales puntúan las tres primeras), y Campeonato de Fondo, a dos carreras (Baza, tres designadas de las cuales puntúan las tres).
En el regional se hace un campeonato de velocidad (dos carreras), uno de medio fondo (dos carreras) y uno de fondo y gran fondo (con una carrera de cada). Creo que son los directivos de cada uno de los clubes los que tienen que conocer el reglamento para organizar y gestionar las tareas de enjaulada y apertura de relojes, y los que tienen que informar a sus socios de las modalidades y de los tipos de campeonatos.
Y este hecho permite que el club, en mi caso el CC Porreres, esté presente y tenga buenas actuaciones en cada una de las modalidades y de los distintos campeonatos. Ahora todo depende de los objetivos que cada uno de nosotros se marca, sin despreciar los objetivos que se han marcado los demás. En las Islas hay una preferencia por el gran fondo y la larga distancia y, ahora, por la distancia extrema (+1000), y son muchos los que luchan para conseguir una o varias palomas marcadas, pero son pocos los que lo consiguen. Esto no quita que haya otros que primen otras modalidades de carreras y campeonatos.
Son las prioridades que cada uno se marca las que tienen que determinar sus objetivos dentro de la colombofilia, y merecen todo nuestro respeto.
¿Ahora podríamos hablar un poco de las Olimpiadas? Son lo más importante y lo que te da mayor prestigio, sin lugar a dudas, a nivel nacional e internacional. Si hablamos con colombófilos de fuera de las Islas, veremos la importancia que le dan a tener una paloma olímpica, y no digamos a hacer un podio olímpico. Polonia, que es el país que tiene más colombófilos por habitante (son unos 46.000), ha enfocado todos sus campeonatos a tener palomas que puedan ir a las Olimpiadas colombófilas y consigue buenos resultados.
En España, los clubes de la Comunidad Autónoma de Madrid también están luchando en esta dirección. Han conseguido palomas olímpicas y hacer un buen papel en las últimas Olimpiadas. Sus planes de vuelo se centran en las carreras de menos de 600 kilómetros y en llevar muchas palomas, dejando de lado el gran fondo y las carreras marítimas, de las cuales cada vez se hacen menos. Lo que está claro es que, si queremos un reconocimiento a escala internacional de nuestra comunidad, tenemos que ir en esta dirección: llevar palomas a las Olimpiadas.

¿Esto es posible? Claro que sí, si se hace una planificación a largo plazo: dos o tres años creando campeonatos en los que se prime la velocidad y la paloma que pueda llevar a cabo seis o siete carreras en una temporada, consiguiendo una buena calificación. No es nada fácil, pero con una buena planificación se puede conseguir.
También, si se quiere un reconocimiento nacional e internacional, no podemos conformarnos con luchar en casa. Tenemos que tomar parte en los diferentes campeonatos internacionales que se hacen y, a la vez, dar a conocer por medio de las redes y de la prensa especializada nuestros éxitos.
Esto no quiere decir, para nada, dejar lo que estamos haciendo actualmente; todo se puede compaginar. Las Olimpiadas son un gran escaparate que nos pone ante la colombofilia internacional y que no solo es un reconocimiento al colombófilo que toma parte, sino también a su club y a la región. No solo es el prestigio del que gana, sino el de todos.
¿Ahora podríamos hablar un poco de la preparación de las palomas que tienen que tomar parte en los campeonatos? A lo largo de mi práctica de este deporte y de muchas, muchas charlas sobre este tema, os diré que hay tantas maneras de preparar las palomas para las carreras como colombófilos: “cada maestrillo con su librillo”. Y, aunque algunas puedan parecer contradictorias, pueden llevar al éxito. El Barça juega al ataque y el Atlético de Madrid juega a defender, y los dos tienen éxito y reconocimiento nacional e internacional; son dos maneras de hacer fútbol. Esto mismo pasa en la colombofilia: dos estilos contradictorios pueden llevar al éxito.
Para mí, la preparación de las palomas tiene mucho que ver con los objetivos y las prioridades que te has marcado, y estos objetivos y prioridades, con los medios, las instalaciones y el tiempo de que dispones. No tenemos que querer hacerlo igual que aquel o aquel otro; tenemos que buscar el método que nos dé buenos resultados y que, a la vez, se adapte a nosotros, a nuestro tiempo, condiciones y vida en general, teniendo presente cuál es nuestro objetivo.
Lo que importa es que, una vez pensado el método que queremos implementar para conseguir nuestros objetivos, nos hace falta ser constantes y mantener un orden y una disciplina en el palomar. Evidentemente, uno de los puntos más importantes es la salud de las aves, y aquí entran las medidas preventivas, las vacunas, el control de excrementos y los parásitos. También son muy importantes la preparación física en el palomar, con vuelos controlados, y fuera de él, con entrenamientos, así como potenciar la vuelta mediante la motivación; se tiene que tener mucho cuidado con ello.
¿Cómo viajas? Actualmente viajo en separación de sexos, con machos y hembras separados, pero no todo el tiempo. Los separo en las primeras carreras de velocidad, después de haber estado juntos desde el final de la temporada anterior. Hay quienes los separan al final de la temporada y los mantienen separados en las épocas de muda, reposo y velocidad, y los juntan para el fondo y el gran fondo. Yo lo hago al revés: están juntos todo el año, menos durante la época de competición.
Yo concurso de la manera que he dicho y, más o menos, están un mes y medio o dos meses separados, desde las carreras de velocidad hasta el final de la temporada de carreras. Este sistema es

el que me ha ido mejor para obtener los objetivos que me marco. Y no solo he conseguido buenas marcas en velocidad, medio fondo y fondo, sino también, con separación de sexos, en el gran fondo.
El año pasado, en 2025, de nueve palomas enjauladas al gran fondo marqué seis. Aun así, creo que este método, la separación por sexos, no es el mejor para el gran fondo y la larga distancia, si bien he marcado desde Cheles (en el día), Ayamonte y El Granado, con premio a nivel de club.
¿Qué nos puedes decir de la alimentación? Mi padre y mi tío me enseñaron cómo hacer las primeras mezclas para las palomas. Hoy estas no tienen nada que ver con las del principio, puesto que las he ido perfeccionando. Juego con seis granos: trigo, cebada, maíz, habitas, xíxeros y crepé. Dependiendo de la época y del momento, aumento o disminuyo las proporciones de cada uno de ellos. Preparo la mezcla diariamente, pesando los diferentes tipos de grano.
No modifico las proporciones semanalmente: cada día doy la misma mezcla y con la misma proporción, independientemente de si acaban de llegar de una carrera o si tienen que partir hacia otra. Sí modifico la mezcla en función del momento del año: muda, reposo, concursos… Pero a lo que sí doy importancia es a que los granos sean de kilómetro cero y de la añada de la última temporada agrícola. Por eso los compro directamente al productor, al campesino de confianza.
Hay que decir que el crepé y las pipas, que solo doy en la muda, no los encuentro aquí y los compro a un distribuidor. Para mí lo más importante es que el grano no haya estado mucho tiempo almacenado y que no le hayan puesto productos químicos para su conservación. Creo que el grano almacenado durante mucho tiempo, que antes de hacer una mezcla comercial es limpiado con aceites, no tiene las mismas propiedades alimentarias que aquel acabado de cosechar.
El Sr. Barrallo, en una de sus charlas, hace años, en Binissalem, ya habló de este tema y decía que había que tener muy presente este hecho respecto de los granos: “el tiempo entre la cosecha y la utilización”, el tiempo de almacenamiento, la absorción de productos químicos con el fin de mejorar su conservación y el lugar donde se guardaban, para poder aportar la mejor alimentación a nuestras aves. Con esto no quiero despreciar las mezclas comerciales, pero yo valoro el grano de “kilómetro cero” frente a granos cosechados en otras zonas o países, y que nos llegan al mercado después de años de su cosecha. Quiero incidir sobre las mezclas comerciales, reconociendo que son buenas —si no, no se venderían—, pero estas muchas veces están pensadas y equilibradas para palomas que vuelan con un clima diferente al nuestro, con otras maneras de viajar y en otros meses del año en que se hacen las carreras.
¿Pasamos a hablar de complementos? Como he dicho antes, el mejor complemento para mí es dar una comida de calidad, hecha con grano de proximidad, de “kilómetro cero”, de la añada, equilibrada y pensada para las necesidades de nuestras aves, el clima que las rodea, los meses del año y el esfuerzo que tienen que hacer.
Si hablamos de complementos, se ha de decir que es más importante prevenir que curar, y tener presente que una buena temporada colombófila empieza cuando acaba la anterior. “Es en los meses de verano cuando se ganan los campeonatos”: este dicho, que se escuchaba más antes que ahora, es cierto. Se tiene que tener cuidado de las palomas durante todo el año y no solo en la temporada de carreras.

No hago tratamientos con antibióticos porque estos son para curar y no para prevenir. Los utilizo cuando hace falta, pero no como medida preventiva. Creo en las vacunas y, de hecho, vacuno contra la viruela. Esta, aunque difícilmente causa la muerte de la paloma, te imposibilita durante dos o tres semanas, normalmente en la pretemporada, a la hora de hacer los entrenamientos, y en la temporada, lo cual hace que no puedas contar con ellas en el momento de las carreras. Y la vacuna de Newcastle, además de ser obligatoria, es una de las herramientas que tenemos para evitar un desastre en nuestro palomar.
También utilizo prebióticos, protectores hepáticos después de haber llevado a cabo tratamientos que hayan podido afectar a la flora intestinal, y productos con el fin de mejorar la respiración, todos ellos lo más naturales posible. Todo con la finalidad de prevenir y mantener la colonia sana. En lo referente a la salmonela, se ha de decir que es una enfermedad bacteriana y que, por lo tanto, hay que tratarla como tal y no con vacunas. La mejor manera es la prevención: la comida sin humedades y la desinfección diaria del agua de los abrevaderos.
Y una de las cosas más importantes es tener un palomar en condiciones, adecuado al tiempo de que disponemos para llevar a cabo la limpieza, desinfección y ventilación que requiere. Para mí las parrillas son muy importantes y me permiten disponer de tiempo para observar las palomas y percibir las sensaciones que transmiten. Sobre este tema, un colombófilo de fuera de la isla me dijo: “mientras limpias no miras las palomas”, y es una verdad de las gordas.
Cuando estás en el palomar, lo que tienes que hacer es observar las palomas: cómo se comportan dentro y fuera del palomar, cómo responden en el vuelo de entrenamiento sobre el palomar, para percibir sensaciones que después ayudarán a confeccionar el listado para la próxima carrera.
Hoy, en todas las competiciones y carreras que llevamos a término, lo que cuenta es una buena designación de cinco palomas, y esta, para mí, se hace teniendo presentes tres datos: origen, historial y, sobre todo, las sensaciones que percibes con las observaciones colectivas e individuales que haces. Y esto requiere tiempo, y el tiempo es escaso; por lo tanto, el palomar tiene que tener unas condiciones que te faciliten tenerlo a punto con muy poco esfuerzo y tiempo.
¿Y para acabar, qué nos dices de cuándo se tiene que viajar y por qué? De este tema podríamos hablar horas y no nos pondríamos de acuerdo, o sí. Yo te diré lo que pienso al respecto. La temporada colombófila puede empezar antes; juntar el Campeonato de Invierno con la temporada no estaría mal y la alargaría. Nos quejamos de lo corta que es, y esto la alargaría.
Ahora, en las Islas Baleares no se puede viajar después de la segunda mitad del mes de abril por dos motivos: el halcón, que ha adelantado la época de cría —que es cuando necesita más alimentos porque está criando al pequeño o a los pequeños—, y las temperaturas, que hacen que la paloma que vuela sobre el mar, un medio salino, se deshidrate.
Gracias, Miquel Àngel, por la conversación que hemos mantenido. Como dices, de estos temas que aquí hemos abierto merece la pena hablar con más tiempo otro día.

